Insisto, cuando somos pequeñas nos engañan, no hay principe que valga, lo que si hay es mucho cabron suelto. Lo triste que para darse cuenta de eso hay que estamparse contra la pared una y otra vez.
Yo lo tuve que aprender demasiado pronto, una vez me enamore, me enamore como uno solo se enamora la primera vez, perdi el norte , pero tambien perdi el sud el este y el oeste, por mucho que me pese, le queria, pero para el yo solo era un jugete usado. Nunca tuvimos nada mas que algun beso etilico y algun magreo cuando a el le daba la gana, me volvi adicta al azul de sus ojos, oir mi nombre salir de su boca significava caer rendida a sus pies, años despues sigo sonriendo como la primera vez siempre que le veo aparecer en cualquier bar, y es que fue mi primer y ultimo amor ya que despues de eso me retire y deje de creer en eso que llaman amor.
Desengañada con la vida,empece a jugar, escondi el corazon debajo de la cama y me dedique a saltar de madrugada en madrugada y de cama en cama, meterme en los pantalones de alguien me era casi mas facil que hablar, total, hablar era perder el tiempo dando rodeos para llegar al mismo final. Entre juego y juego a veces algun aspirante a principe asomaba la cabeza pero no hubo ninguno que no terminara siendo un sapo.
Pero todos los juegos acaban cansando, y yo me canse de golpe, decidi darme un respiro, y cuando me quise dar cuenta estaba subida a un avion dejando principes juegos y sapos en tierra
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada